La gran marcha

Era un día como cualquier otro en la oficina de Thomas, era un contador más en una gran organización. Se levanto temprano en la mañana y cumplió su rutina como ya estaba acostumbrado a hacerlo un día tras otro.

Condujo su propio auto hasta la oficina y subió con tranquilidad por el ascensor, camino hacia su cubículo de forma totalmente natural, era muy temprano en la mañana por lo cual no era de extrañarse que la gran mayoría de los cubículos aún se encontrasen vacíos; por lo que aprovecho para desviarse de su ruta y tomó el camino que llevaba hasta la cafetería donde ordenó un croissant y un capuccino, disfruto de forma especial este momento ya que su día solía iniciar solo con alguna fruta o una tostada y café negro, tener algo nuevo y sabroso en su desayuno le cambiará positivamente el ánimo esa mañana, por lo menos es lo que esperaba que sucediese.

Disfruto cada mordida al croissant y se llevó la mitad del dulce café por su camino de regreso al cubículo, ya era el momento de que iniciaran a llenarse los cubículos. Saludo a un par de colegas en su camino y se terminó el café en el momento exacto que pisaba el espacio comprendido como su lugar de trabajo. Cual fue su sorpresa cuando no encontró lugar donde sentarse.

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Puso la carta en el sobre y se quedo allí de pie preguntándose en que momento la leería nuevamente. ¿Cuándo sus sueños se convertirían en realidad?. Puso la carta en el buzón y camino de nuevo a casa.

El kitsch es una estación de paso entre el ser y el olvido.

La insoportable levedad del ser - Milan Kundera

Acerca de la raza que vuela.

El café estaba vacío como podría esperarse en ese momento del día, se escuchaba una suave tonada de jazz y por el aire corría humo de cigarrillo, el cual provenía de dos hombres sentados en una mesa; Dos tazas de café, un libro y algunas hojas en blanco completaban la decoración de esta escena.

El mesero se acerco a la mesa y ubicó entre los dos hombre una botella de whisky con una copa frente a cada uno. Luego partió sin pronunciar palabra.

— Creí que habías dejado de beber.

—Yo lo he dejado, pero como ves, él maldito viene a mi.— Soltó una estruendosa carcajada que fue seguida por una tos igual de fuerte, años de fumar tenían que causar mella en su organismo.

—Personalmente, no me generas ninguna gracia.

—Tienes un sentido del humor de ataúd amigo— Levantó la botella y sin preguntar sirvió un largo trago en cada copa.

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Sencillos Deseos

Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las mas grandes verdades
o las mas grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer mas linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la
mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte.

Gioconda Belli

One may read this and think it’s magic, but falling in love is an act of magic.

Soy un soñador. Hay en mí tan poca vida real, los momentos como este, como el de ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlos en mis sueños. Voy a soñar con usted toda la noche, toda la semana, todo el año

Fédor Dostoievsky- Noches Blancas (via acratalibertaria)

Manual para crear poesía.

estridenteclarodeluna:

Mire, uno llega y mezcla el viento y la vida, le agrega un poco de melancolía y pensamientos distantes y disonantes que convergen hacia una misma soledad del espacio humano en el que habita su mundo, luego lo lleva a su mano y sin pensarlo lo deja explotar y escribe y escribe sin meditarlo dos veces y cuando se despierta del ensueño lo edita para que no tenga errores su alma y ahí tiene, su poesía.