Realidades entre cuatro paredes
Las oscuras paredes de esa habitación se apoderan de mi ser inscrustandome miedos que no me permiten escapar, intento encender una vela para buscar una salida pero no encuentro cerillos entre todos los cajones que posee este extraño lugar.
Me tomo un momento para pensar en que debo de hacer, como puedo salir, que es lo que hay fuera de aquí. Hay muchas llaves pero no veo el portillo donde encajar ninguna de ellas, corro como un loco por el lugar, y realmente eso es lo que soy, un loco que no encuentra un camino que resplandezca.
Me invade con mas fuerza mis miedos, ellos se ven como yo, corro nuevamente escapando de ellos sin lograr mas que cansarme dando vueltas en círculos con estos “yo” siguiendo mis pasos desde cerca.
-¿Deberia detenerme?
-¿Debería atacarlos acaso?
Me detengo y arremeto contra ellos con toda mi fuerza, están inmóviles, me observan intimidantes sin siquiera parpadear, parecer alejarse cada vez y me obligan a correr con mas fuerza aun.
Salto sobre uno de ellos y le miro lleno de ira a los ojos, el sigue inmutable por un instante para luego gritarme con brutalidad, golpeo su rostro aturdido y desaparece en un haz de luz con sus similares. La habitación se ilumina y veo como de una puerta que jamas estuvo allí para mis ojos ingresa como un ángel en el sitio.

